El único rezo que conozco es la escritura, la plegaria que legitima mi dureza; imploro sabiduría al transcurso de la vida, que me deje calma para aceptar y comprender, ser paciente con quien me rodea en este paso efímero y absoluto hacia el abismo.
Cómo me jode, te lo juro, despertar sabiendo que me estoy perdiendo el amanecer de tus ojos. Llego siete horas tarde cada día. Y vuelta a lo mismo, men: "mi corazón no entiende porque sólo es un corazón". Mi vida es una reflexión continua sobre el fin, y pensando se me escapan los días en cómo dejar de perderlos. Se me olvida por momentos el regalo que fue conocernos. No quiero perderme un día de tus días, quiero ser testigo de tu grandeza en la sencillez de los días... Y sólo pido -y pido todo- ser testigo...
Creo que hoy salgo del papel tan vacía como entré. No hay dios que calme el desasosiego de saberse solo. Una libertad infinita en la que perderse como en el espacio un astronauta sin ancla. Habrá que aprender a navegar. Sin la presencia de tu esencia en mis pensamientos que guías sin darme cuenta. La magia de estos días. Querría no tener tanta urgencia de ti en mi. Ser libre de veras. Y ser libre es estabilidad del alma, ser junco que todo lo resiste. Me falta... Me falta... y no quiero ser alguien que se autocompadezca.
Mi plegaria:
sé más fuerte
sé más dura
la vida es bella
pero sólo es una
Yo también quiero dormir en cenizas
y vivir en el corazón
de alguien como tú